¿Cómo evaluar?
Ni la evaluación ni la
calificación pueden depender de un solo instrumento o técnica de evaluación
porque de esta manera únicamente se mide un tipo de aprendizaje. Si en el plan
de trabajo el profesor diseña diferentes objetivos se deben medir los
aprendizajes logrados en cada uno de ellos por medio de la técnica que le
corresponda. Todo esfuerzo realizado por el alumno durante el curso como
resultado de las actividades de aprendizaje debe ser parte de la evaluación.
Los criterios para
calificar deben decidirse por el profesor con base en su estilo personal de
enseñanza y en su plan de trabajo. Los que se designen a la calificación serán
los porcentajes de valor que se establezca a cada resultado de la actividad
realizada y a su resultado final, por ejemplo: el portafolio 30%, la
observación 20%, la entrevista 10%, actividad en clase 20%, etc. Se tomara en
cuenta tanto la exactitud del resultado final como el proceso que siguió el
alumno para obtenerlo.
La evaluación tiene dos
objetivos principales: analizar en que medida se han cumplido los objetivos
para detectar posibles fallas en el proceso y superarlas y, el segundo,
propiciar la reflexión de los alumnos en torno a su propio proceso de
aprendizaje (metacognición). Para lograr estos objetivos la evaluación debe ser
participativa –que los alumnos participen en ella. Completa –debe abarcar todos
los pasos importantes del proceso enseñanza–aprendizaje. Continua –a lo largo del
curso– no debe dejarse para el final del mismo.
Es fundamental
considerar que la evaluación es un proceso de aprendizaje tanto para los
alumnos como para los profesores y la institución.
En la actualidad existen
múltiples alternativas de evaluación. Cualquier decisión debe sustentarse en el
enfoque educativo, el tema, la finalidad, el alumno y el estilo de enseñanza
del profesor.
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